La Claqueta del Outsider
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Cine y Series

Con la infamia en los talones

Vuelvo a una sala de cine tras siete meses de incomparecencia, con la ilusión de un niño cuando vuelve al cole, antes de que el cole haya dejado de molar. Palomitas y peli de Nolan, nada podía fallar.

Veníamos avisados de que era una rareza incomprensible, pero el ego me hacía pensar que lo de las malas críticas era un problema de mentes simples. ¿Cómo no iba yo a entender a Nolan? En su afán de rizar el rizo con tirabuzón y medio de los tres tristes tigres, Tenet resultó ser el regate que siempre me sobró cuando tenía 15 años.

Este ataque de director ingenioso e inmortal persigue ser muchas cosas y no consigue ser una sola. Todo lo que pretende el protagonista ya se lo hemos visto hacer con más carisma y mejor resultado a James Bond, Ethan Hunt o Jason Bourne. Incluso cosas que ya hemos visto en series recientes, como los viajes en el tiempo de Dark, que te rompen la cabeza pero con algo de sentido. Ni siquiera es lo técnicamente buena que se espera de una peli de Nolan, se echa de menos la partitura de Zimmer, esa inquietante y martilleante sonoridad que nos lleva en volandas de principio a fin en metrajes como Dunkerque.

Si en lo referencial no llega, en lo nuevo y original se pasa de frenada. Queriendo obtener algo interestelar y origeniano, Nolan consigue una mancha imborrable de vergüenza ajena. Coches que corren para atrás más que los que van para alante, peleas en las que el tiempo va al revés y nada tiene sentido y un largo arsenal de disparates que prefiero no recordar. El bochorno se culmina con una especie de paintball que consigue llevarnos al pasado con éxito, ¡por fin!, aunque sea a un ciber de los primeros dosmil jugando al counter-strike.

Robert Pattinson es lo único salvable de este error no forzado de Nolan, que nos deja con la infamia en los talones. Sabremos perdonarnos, Chris.