La Claqueta del Outsider
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Cine y Series

Cruella, un tartar de psicodelia

Disney se ha hecho adolescente y no lo hemos visto venir. Cruella se aleja del cine infantil con una propuesta estéticamente urbana y transgresora, aunque no carente de mensaje moralizante contra los abusos de poder y el maltrato laboral, todavía vigentes. Los buenos modales no se compran en Harrods, pero se pueden aprender en un suburbio londinense, donde dos cacos con guante de terciopelo preparan un atraco mientras escuchan los Clash, cuestión de actitud. Entre movings y traumas infantiles, Emma Stone se desayuna la vida con LSD y nos dibuja una villana que brilla con luz sombría, tan ambigua como Catwoman. Cruella, una influencer warholiana que se adelantó 40 años a instagram, le pone cara al futuro en un canto virulento contra lo tradicional, como el de los Sex Pistols contra la corona británica en los 70, donde se rebelaban contra un establishment con el vaso medio vacío de emociones, “no future”. Craig Gillespie se calza unas Dr Martens y nos da un paseo psicodélico por la Londres del Ziggy Stardust, en un relato que se construye entre la oscuridad de Gotham y el colorido de la Madison Avenue de Sterling & Cooper. Una experiencia visual y musical orgásmica, con un duelo generacional de altura entre las dos Emmas, en el que la joven se lleva la corona, god save the queen. La playlist de Spotify ya vale el precio de la entrada de este tartar que sabe a Tim Burton y Andy Warhol.