Cine y Series
Los tics de Woody
El otro día hablé aquí sobre las críticas a Tim Burton por hacer algo que, según ellos, no parecía obra suya. Con «Crisis in Six Scenes» tenemos el caso contrario, atizan a Woody Allen por no hacer nada nuevo. Cierto es que el neoyorquino no hace nada nuevo, pero, como dice uno de sus títulos, la cosa funciona. Funciona si te gusta Woody, claro.
La serie parece estar escrita como una película y nos la cuenta en seis capítulos de veinte minutos. Si los ves de una sentada te das cuenta de que es una película más en su dilatada filmogafría.
Se trata de una sátira despiadada sobre la sociedad en general y el ser humano en particular. En pleno auge de las protestas contra la guerra de Vietnam, una psicóloga llamada Kay (Elaine May) decide dar cobijo a Lenny (Miley Cyrus), una activista hippie perseguida por actos vandálicos, algo que no hace ninguna gracia al marido de Kay, Sidney (Woody Allen), publicista con vocación de escritor. La acción transcurre en una casa de clase media en la que también vive Allan, un joven universitario con una vida conservadora de manual, de buena familia y comprometido con su novia, que vive en la misma página que él.
A priori, la trama se centra en la lucha de clases que propone Lenny frente al «inmovilismo aburguesado» de Sidney, pero Woody abre otras vías. Por un lado, hace autocrítica con su personaje, un viejo acomodado por inercia, que pretende parecer cool cortándose el pelo como James Dean para acabar pareciendo un actor secundario que siempre hace de perdedor. Por otro lado ridiculiza la imprudente e hipócrita actitud de la joven, que vende a todos la moto antisistema, hipnotizándoles con libros de Marx y Mao. De alguna manera, el director relaciona la ideología con la edad, pero también con las facultades mentales. Nos viene a decir que sólo alguien cegado por el ímpetu de la juventud o con alguna merma en sus sentidos, bien por amor o bien por la edad, puede rendirse a la seducción del caramelo del comunismo.
La historia y las circunstancias en las que sucede están bien, pero son los tics de Woody Allen, de toda la vida, lo que hace que la serie sea una obra desternillante. El Woody aprensivo hablando temeroso de viajes en barco y avión, que va al médico sin dolerle nada y doliéndole todo. Una escena del matrimonio investigando en Brooklyn calcada a la de «Misterioso asesinato en Manhattan». El escritor frustrado que cree que tiene un germen en su mente como «El guardián entre el centeno» y que algún día brotará. Y, sobre todo, la hilarante escena en la que el recibidor de su casa termina siendo el camarote de los hermanos Marx.
Decía Groucho que si no te gustaban sus principios, podría buscarse otros. Si no te gustan las películas de Woody Allen, busca otras series, éste no es tu sitio.