La Claqueta del Outsider
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Deporte

Una Summeriana gran reserva

“Todo el verano así, para que al final no lo fichen”. Con esa frase lapidaria de mi mujer supe que no íbamos a fichar a Kyliancito antes del cierre del mercado. Porque cuando tu mujer te dice algo así es como cuando tu madre te decía “a que voy yo y lo encuentro”. Y sabías que ella lo encontraría en un sitio que tú ya habías buscado. ¿Y qué más da? Kylian ha nacido para… y no hay pozos de petróleo suficientes que puedan ahogar los sueños de un adolescente mal curado. Porque eso es lo que hemos sido durante este mes de agosto gran reserva. Dice mi amigo Agus en twitter que esta summeriana le ha rejuvenecido 10 o 20 años y no le falta razón. A mí también. De hecho, llevo un par de días disfrutando de la niebla asturiana en las etapas de la vuelta como en tiempos de García vs De la Morena. Hoy ha saltado uno de naranja del pelotón y mi subconsciente ha pensado en voz alta «ya está Laiseka agitando la carrera».

He estado enganchado a twitter como nunca, actualizando cada 10 segundos para ver si Sison decía algo nuevo. Como los veranos que pasábamos entre hoy y mañana, danzando de antena 3 a Telecinco y viceversa, para ver si era Manu Sánchez o JJ Santos el que te daba el fichaje del verano, pero al final acabas viendo imágenes de Hierro y Sanchís corriendo en zapatillas por algún bosque suizo. Entonces, mi abuelo Floro, ya en gayumbos y con el vaso de agua para irse a dormir, decía con tono perdiniano y sorna de la mancha: “esa mierda ya la tenía yo tragá”. A nosotros nos gustaba engañarnos y pensar que nos iban a dar al galáctico de turno a las 2 y media de la madrugada.

El 31 de agosto se nos metió en el ojo un Ronaldo Nazario con un 62 en el pecho, resultó ser un cenicero de nostalgia. El desenlace nos dejó tocados a las 00:01 pero ha merecido la pena recuperar la ilusión de aquellos fotomontajes cutres en el marca, en los albores del photoshop. Me quedé un rato aguantando la tormenta de whatsapps, porque me alineé con el tic tac, el toreo es quietud, y me pasaron unas cuantas facturitas que asumí con entereza. Siempre quise ser torero artista pero acabé siendo torero de arrimón.

Al meterme en la cama pensé que ojalá de los grifos saliera coca cola y que ojalá tener 20 duros e ir mañana a comprarme tres sobres de cromos y unos cheetos. La summeriana ha sido una decepción de la que sólo se salva el look de Bellerín, pero el paseo en bicicleta por mi Españita de finales de los 90 ha sido muy placentero. Ya estamos con ganas de que el 1 de Enero empiece la winteriana. Tic tac, tic tac…